[ Volver a resumen ]
Claudia Gómez, renovadora de nuestra música
Periódico El Mundo
Medellín, Colombia
Vivir cantando
La cantautora antioqueña de visita en la ciudad por estos días, presentará su última producción Vivir Cantando, donde viste la música colombiana de jazz, bossa nova, blues y filin. El concierto será el próximo 2 de agosto en el Auditorio Alfonso Restrepo Moreno de Comfama de San Ignacio.
Aunque su padre también en la juventud hizo parte de la primera banda de jazz de Medellín, su madre ha sido la más entregada a esta afición, pues fue ella quien contrató un profesor de guitarra particular, el cual fue el acicate para que algunos de sus hijos se animaran a aprender, entre ellos su hermano Luciano y la misma Claudia.
Las raíces se imponen
Allí implementó sus conocimientos académicos obteniendo un Bachelor of Arts (Licenciatura en Música) en la Universidad de San José de California y se fue integrando desde su estilo de experimentación al ambiente jazzístico de San Francisco.
[ Volver a resumen ] [ Inicio artículo ]
26 de julio de 2002
Por: Amparo RestrepoPeriódico El Mundo
Medellín, Colombia
Vivir cantandoLa cantautora antioqueña de visita en la ciudad por estos días, presentará su última producción Vivir Cantando, donde viste la música colombiana de jazz, bossa nova, blues y filin. El concierto será el próximo 2 de agosto en el Auditorio Alfonso Restrepo Moreno de Comfama de San Ignacio.
Aunque su padre también en la juventud hizo parte de la primera banda de jazz de Medellín, su madre ha sido la más entregada a esta afición, pues fue ella quien contrató un profesor de guitarra particular, el cual fue el acicate para que algunos de sus hijos se animaran a aprender, entre ellos su hermano Luciano y la misma Claudia.
A Claudia Gómez, una intérprete y cantautora nuestra, el gusto por la música le viene de familia, pues como ella comenta, fue por su madre que empezó a contagiarse de la diversidad del mundo melódico.
Ella aprendió a tocar la guitarra a los 14 años, demostrando a través del tiempo un talento innato en la ejecución de este instrumento. A los 18 ya estaba realizando su primera gira con el cuarteto Ellas, deleitando con su interpretación a todo el público antioqueño.
«Crecí en un ambiente de mucho apoyo y estímulo, al igual que mi hermano, un apasionado de The Beatles. En ese momento mi madre le dijo que se fuera a estudiar a Londres y le advertía que no se preocupara por estudios de economía o ingeniería, sino que se dedicara de lleno a la música», comenta la artista.
Su madre también ha sido una cantante de boleros y en ese género grabó siete discos, y por eso cuando vio en sus hijos la continuación, les dio todo el apoyo.
«Yo tuve la influencia de los boleros de ella, pero también de la época de The Beatles y de los 70's, que fue muy importante para nosotros. Fui a Londres con mi hermano y allí comenzó mi carrera a nivel profesional. Desde los 19 años vi que podía vivir de la música».
Su hermano Luciano Gómez se inclinó más por el rock, y estuvo por los años setenta con su banda tocando en Colombia y difundiendo esta música en el país.
«A mí el rock también me encantaba pero sentí que no era lo mío. Yo hacía música brasilera desde entonces. Sentía que tenía una parte más melódica y armónica, distinta al rock, pero no la pude explorar hasta que me fui a vivir a Bogotá a comienzos de los 80's. La música brasilera me ayudó a ver que el folclor se podía hacer de otra manera».
También empezó a estudiar el jazz y empezó a experimentar con vallenatos, y se fue a conocer esa música en algunos festivales en Cartagena, en San Pelayo y en San Jacinto. «Escuchar a los gaiteros de San Jacinto para mí fue descubrir la música colombiana en toda su belleza».
Así mismo, fue conociendo la música del Pacífico por medio de una producción hecha por Colcultura y desde ese momento ya sabía que retomaría esos ritmos para experimentar con ellos.
Luego de su estadía en Londres, al lado de su hermano, Claudia pasó a San Francisco, Estados Unidos, otro lugar que le aportó mucho musicalmente, así como Brasil, «país al que nunca he ido, pero que llevo dentro de mí».
«A San Francisco llegué en 1984 y encontré un ambiente que me sorprendió cantidades y casi que inmediatamente me conecté con los músicos. Mi hermano ya estaba allí trabajando en una producción de rock & roll y uno de sus compañeros empezó a relacionarme con todos los músicos de jazz».
Allí sintió que la música tenía un estatus y que se podía dedicar a ella con toda la tranquilid ad de saber que era respetada y apreciada, y así sin pensarlo se fue quedando en una temporada que se prolongó durante 15 años.
Las raíces se imponen
Sin embargo, desde que llegó a Estados Unidos se dio cuenta que no podía hacer jazz, porque era una música muy fuerte. «Además yo venía de investigar música colombiana. Me fui de Colombia porque no encontraba dónde y cómo cantar, pero tenía los gaiteros, las cumbias y los gaiteros en la cabeza».
Allí implementó sus conocimientos académicos obteniendo un Bachelor of Arts (Licenciatura en Música) en la Universidad de San José de California y se fue integrando desde su estilo de experimentación al ambiente jazzístico de San Francisco.A su parecer, su música ha tenido acogida allí, porque el jazz ha abierto las puertas a todas las influencias: al folk, a la música hindú, al flamenco, a lo latino y ahí encajó su estilo.
«He participado en los Festivales de Jazz, porque hay una vertiente que a ellos les interesa escuchar y en general son receptivos a todo lo que tenga ritmo, sabor, como parte de esa búsqueda renovadora del jazz».
Pero justamente dentro de todas esas influencias se consolida su deseo de experimentar con la música colombiana, haciendo algunos arreglos y en otras oportunidades, componiendo y musicalizando algunos poemas, como es el caso del Poema # 13 de Darío Jaramillo Agudelo, al cual le compuso la música mientras lo leía en Estados Unidos.
«Fue un momento de claridad, esa letra era la que necesitaba en ese instante de tristeza. Así surgió la música como un agradecimiento a Darío por el apoyo, porque esa letra me reconfortó y me llevó a un estado de paz y tranquilidad. Y la compuse, porque la música es regalo y celebración de estar vivos».
El tema a propósito, seduce el oído por su música que ejecutada en el tres cubano, le da una sonoridad especial a un poema de por sí bello y profundo, contenido en su último trabajo Vivir cantando, producido por MTM en España.
La arreglista
Para hacer arreglos, Claudia Gómez elige canciones que le llegan con mucha facilidad, que domina muy bien y que además son casi un sello universal o cultural. «Por ejemplo, Vivir cantando es una canción que melódica y armónicamente es genérica, lo mismo que Moliendo café, temas que a mi modo de ver son muy universales porque tienen esa relación con todo el mundo. Y las arreglo porque quiero verlas de otra manera y sacarlas un poco de esa obviedad».
En cuanto a musicalizar poemas, lo hace porque reconoce que le es más fácil componer melodías que letras. Sin embargo, lo literario le ayuda mucho a veces a musicalizar, pero en la mayoría de las veces, el comienzo de una melodía es ya el tema para ella y la letra llega después.
«La letra me inspira mucho, pero para mí la música tiene un significado, una expresión que comunica más allá de la letra, sin quitarle importancia a la misma, por supuesto».
Por ejemplo en su último arreglo de Moliendo café, la artista logra transmitir en unos acordes más lentos y unos giros de voz más prolongados, esa tristeza del zambo Manuel.
Su estadía en España
Después de permanecer durante 15 años en Estados Unidos, Claudia Gómez se fue para España buscando esa comunicación con el idioma, porque quería que letra y música la entendieran, «y ya hace 4 años que estoy en Madrid y me siento una privilegiada de estar allí en estos momentos viendo cómo se están generando los cambios, porque España está recibiendo muchas influencias musicales de otros países».
En esa búsqueda y experimentación surgió su amistad con la cantante española Martirio, quien estuvo este año en Medellín. La afinidad nos ha unido porque «hemos seguido una línea musical similar: ella en su música y yo en la mía. Su música original es el flamenco pero ha querido abrir su canto a Latinoamérica y en ese deseo de entender y acercarse a los ritmos nuestros, nos encontramos por medio de la compositora cubana Marta Valdés.
«Mientras Martirio contemporiza el flamenco y experimenta con él, yo lo hago con la música nuestra, pero cada una intenta adentrarse en los ambientes musicales de la otra».
Voces universales
Claudia Gómez es una cantautora más conocida en Europa que aquí, pues fue incluida en la selección de Divine Divas del sello Rounder Record para el Congreso de la Mujeres en Beijing, que reúne las mejores voces femeninas de todo el mundo.
Para ella, fue una grata sorpresa verse en esta producción, porque la selección la hicieron por medio de la compañía de discos y a ella la pusieron a abrir dicho trabajo.
«Me ha dado mucha satisfacción saber que estoy ahí al lado de las divas del mundo y creo que esa puerta me la abrió la voz, así como en Estados Unidos, donde no primaba lo que decía, porque siempre canté en español. Creo que el timbre y la fuerza que tiene la voz son los primeros elementos comunicadores».
[ Volver a resumen ] [ Inicio artículo ]
